El Salmo 23 es sin duda es uno de los Salmos más conocidos de David. Porque, para el creyente, este canto al Buen Pastor es inseparable de la descripción del Buen Pastor que hace el Evangelio de Juan, capítulo 10. La figura del Buen Pastor que se sacrifica por las ovejas, está profundamente anclada en el alma del creyente. Para innumerables enfermos, la promesa de que Dios estaría a su lado en el sufrimiento ha sido su sostén. De la misma manera, un grupo muy grande de hijos de Dios atribulados, perseguidos o probados en la fe, se han fortalecido y consolado a través de la Palabra de Dios.
El Buen Pastor es la síntesis de aquello que el hombre desea en lo más profundo de su corazón, en lo que tiene que ver con ayuda, protección y seguridad. Un pastor que aun está dispuesto a entregar su vida por las ovejas, es algo que sencillamente no se puede superar y que merece una profunda confianza y la mayor honra. Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, en verdad ha entregado Su vida por nosotros, que éramos ovejas descarriadas (Is. 53:6). ¡Por eso, a Él le pertenece toda la alabanza, la honra y la gratitud!
Marcel Malgo, en una serie de mensajes, ha ahondado en el Salmo 23, descubriendo preciosos tesoros que han enriquecido a muchos oyentes. Es por eso, que nos alegramos mucho de tener hoy esta interpretación en forma escrita. ¡Qué la lectura de este libro sirva para que el nombre del Señor sea alabado por muchos, y que la última frase del Salmo 23 sea un grito de triunfo que salga del corazón: “y en la casa de Jehová moraré por largos días”